Todo
comenzó una mañana mientras cazaba junto a mis hermanos, los Lobos Huargos,
mientras recorríamos distintos caminos y atajos del Dark Forest, el lugar donde
vivimos, un bosque muy tupido, con árboles que pueden llegar a tocar el cielo
con sus ramas, donde habita la manada de lobos que me crió desde los 15 como un
lobo más .Perseguíamos a un venado para la manada, pero me detengo súbitamente
al percatarme de una figura a los pies
de un árbol a unos cuantos metros de nosotros,
le digo a mis hermanos que sigan en la cacería y que sólo me detendría
un momento. Riok, un hurón de cuerpo blanco y cola negra, quien también nos acompañaba se detuvo junto a mí:
-¿Qué
haces Raksha? Se les irá el venado- Pregunto mi peludo amigo un poco cansado-.
-Shh… Quieto Riok. Mira hacia allá -Le apunté con
la mirada-.
Riok
observó a la dirección que apunté y dijo en voz baja y sorprendida. - ¿Qué es
eso?
-Aún
no lo sé, pero iré a averiguarlo- dije caminando a paso rápido hacia la figura
vista.
Al
acercarme a ella descubrí que era un pequeño niño del tamaño de un pequeño
cachorro de 6 meses. Su piel era blanca
y sus mejillas estaban rosadas, su cabello era amarillo como hojas en otoño, tenía
un atuendo parecido al de los nobles que de vez en cuando se perdían camino al
Reino Targath y cruzaban el bosque en
sus prolijos carruajes. Me imaginé que
debía pertenecer a esos lugares.
Comencé
a mover a la pequeña criatura para que despertara, luego de unos cuando
balanceos éste abrió los ojos, grandes y celestes, y se alejó rápidamente
escondiéndose tras un árbol.
-¡¿Quién eres?! ¡¿De
dónde eres?! – Preguntó muy asustado el niño -.
- Soy Raksha de la
manada de lobos huargos y vivo aquí en Dark Forest.- Dije tranquilamente,
parándome erguidamente, aparentando alguien respetable, acción que el niño no
le tomo mayor importancia. Mientras Riok se paraba en mi hombro de igual forma-
-¿¡Dark
Forest?!, ¡¿Qué hago aquí?!- cuestionó
el pequeño poniéndose frente mío sorprendido.
-¡Hey tranquilo!-Dije
para calmarlo-. Yo solo te encontré aquí tirado en el piso y te desperté, pero
viendo que estas desorientado y perdido te ofrezco llevarte a tu casa.
El niño aceptó
luego de un interrogatorio para saber si debía confiar en mí o no. Después me dijo que su nombre era Toru, tenía 7 años y
era hijo del Rey Einar Targath, un hombre magnificente y según lo que eh oído
de algunos nobles es un buen rey. Así que básicamente me acababa de encontrar a
un principito en medio del bosque y ahora tenía que devolverlo a su reino. Así
comienza este viaje.
Después de
regresar a mi manada y explicarles lo sucedido, dejaron que se quedara a dormir
y así despertar con energías para la mañana siguiente. Organizamos lo esencial
para el viaje, que calculamos que serían dos días a pie y una noche para
descansar.
Caminamos los dos
por el bosque en dirección al reino hasta llegar a la frontera del territorio
de mi manada y luego apareció Riok, quien se nos unió para no ser presa de lobo,
ya que, yo era el único que lo defendía.
Cuando recorrimos unos kilómetros más allá de
la frontera, de pronto aparecieron a unos metros de donde estábamos parados, dos
hombres a caballo vestidos de negro y con armadura. En un instante me puse en
posición de ataque para defender al pequeño príncipe, tensé mi arco y apunté
directo al cuerpo de uno de los hombres, listo para atacar, pero esperé a que
ellos hicieran alguna señal de agresión.
En
el momento que uno de los hombres desenvainó su espada disparé una flecha directo
a su pierna rápidamente tiré otra flecha directo a su pecho, donde atravesó su armadura
y calló del caballo.
Cuando
me di vuelta para ver al otro soldado, éste iba con espada en mano directo
hacia Toru, quien estaba aterrorizado. Y antes de que su espada tocara al
príncipe, me interpuse con mi espada y con un movimiento veloz boté al hombre
de su caballo. Lo retuve y lo interrogué, consiguiendo información sobre quien
le mandó a hacer ese trabajo y el porqué, su jefe era Sagan Targath, lo único que sabía de ese
hombre es que era hermano del Rey Einar y tenía un motivo para atacar así a su
sobrino, aunque aún no descubría cual era.
Dejé
al soldado atado a un árbol y seguimos nuestro camino, pero ahora más atentos y
cuidadosos a nuestro alrededor, no queríamos que otro ataque como ese nos
tomara por sorpresa.
Al
observar que estaba anocheciendo nos dispusimos a prepararnos para pasar la
noche ahí, ordené a Riok a buscar un lugar donde acampar para hacer la carpa
para dormir, y junto a Toru fuimos por leña para el fuego. Desde donde
estábamos acampando se podía distinguir en el valle en castillo del reino y así
animé al príncipe a que no estuviera débil, porque ya estábamos solo a unos
kilómetros de su hogar.
Mientras
nos calentábamos alrededor de la fogata y comíamos la carne asada que traje
para el camino, Toru me contó sobre su vida en el castillo y la relación con su
tío. Su vida siempre fue la de un típico
príncipe mimado, pero también siempre se escapaba de esa vida e iba al pueblo a
jugar con otros niños de su edad, ya que en el castillo no habían más que
sirvientas y soldados, por eso y por muchas otras razones era querido por
todos, pero por parte de su tío no recibía ningún gesto o demostración de
cariño cuando éste iba al reino, era casi como desprecio siempre que se
encontraban los dos solos, sin embargo cuando estaba el rey presente ,hacía
bromas y parecer aparentaba ser otra persona.
Conversamos
unas cuantas horas, después apagamos el fuego y nos fuimos a dormir en la carpa
que habíamos armado horas atrás. Cuando ya estábamos en manos de los sueños un
ruido me despertó, escuché atentamente y al parecer eran patas de caballos, de
seguro eran soldados ordenados por Saga a atacar nuevamente a Toru.
-Toru…
-dije susurrando para despertarlo- Despierta…
-Mm…
¿Qué sucede?.. – Dijo medio dormido-
-
Shh… creo que hay alguien fuera de la carpa, quédate aquí mientras voy a ver.
Salí
de la carpa para ver quiénes eran los que estaban rondando, me encontré con 2
hombres con la misma armadura que los soldados que nos atacaron en el bosque. Les
pregunte qué era lo que estaban buscando y dijeron que eran soldados de la
corona y que el príncipe Toru Targath se había escapado del castillo y ahora lo
están buscando por todo el reino. De no tener la misma insignia que tenían los
hombres del bosque, que pertenecía solo a Sagan, les hubiese dicho en un
instante que yo tenía al niño escondido en mi carpa, pero les dije que si algún
niño llegase a Dark Forest éste no saldría completo, ya que vivían unos feroces
lobos huargos del tamaño de osos y que si fuera ellos no atravesaría el bosque,
sino que lo rodearía por el oeste hasta llegar a un angosto río. Como les conté
que yo vivía en el bosque desde hace años y que tenía experiencia me creyeron y
se alejaron por el camino que le indiqué.
Entré
a la carpa nuevamente y vi que Toru estaba escondido debajo de un abrigo de
cuero, como todo un valiente príncipe, bueno no se podía esperar más de un
pequeño de 7 años.
-¿Por
qué les diste indicaciones falsas y no me entregaste? – dijo en tono triste.
-¿Por
qué lo dices?, juré llevarte donde tu padre y soy un hombre de palabra, así que
agarra tus cosas y… -me detuve un momento a pensar- Espera, ¿Cómo supiste que
las indicaciones eran falsas?
-Amigo
no soy tan bobo como crees, tengo un muy buen sentido de la orientación, así
que sé perfectamente que los enviaste a la manada de huargos – dijo en tono
burlesco y superior, mientras se paraba para salir de la tienda.- … Gracias por
no entregarme – salió de la tienda.-
-Por
nada, solo cumplo mi palabra – dije siguiéndole.
Al
parecer, tal como él dijo, el príncipe mimado por sirvientas reales no era tan
tonto como creí. Como ya estaba amaneciendo ordenamos nuestras cosas y seguimos
nuestro camino al Reino Targath. Caminamos duran unas horas y antes del medio día ya estábamos frente a la entrada
del reino, en el valle, el cual estaba rodeado por Dark Forest en el oriente y
al otro extremo habían montañas que separaban al pueblo de la costa. En la
entrada se puede observar una estatua de más de 10 metro del antiguo Rey Eero
Targath, quien le hizo honor a su nombre, ya que fue el mejor gobernante y jefe
que el reino ha tenido, su reinado fue histórico y se puede observar en la
grandeza del monumento, donde se le ve imponente.
Pasamos
la entrada y en ese instante me di cuenta que ésta estaba repleta de soldados
por todos lados, era de suponer, ya que su príncipe había desaparecido y su
servidor lo traía como si fuera cualquier persona. Todos los guardias apuntaron
sus arcos y sus espadas a mí, y yo viendo que no podría vencer a tantos hombres
con un simple arco, solo atiné a quedarme con las manos arriba de mi cabeza en
señal de que no atacaría y que venía en paz, tampoco venía con la intención de
causar un revuelo en el reino, solo quería cumplir mi palabra y ayudar a Toru.
-¿Quién
eres hombre y por qué el príncipe Toru está contigo? – dijo acercándose un hombre que, a juzgar por su atuendo
luminoso parecía ser el capitán de todos los soldados presentes.
-Mi
nombre es Raksha, vivo en Dark Forest y el príncipe Toru está conmigo, porque
lo encontré ahí y eh venido a regresarlo a casa, por lo que exijo ver al Rey
Einar para devolverle su príncipe. – dije en voz alta, pero a la vez tranquila,
para hacerles saber que no me iría de ese lugar sin antes saber que Toru está a
salvo, aparte tenía que encontrar a Saga y desenmascararlo.
-Lo
que este hombre dice es verdad. – de pronto dijo Toru solemnemente- Reclamo que
nos lleven donde mi padre en este instante. – exclamó imponentemente el pequeño
príncipe.
-Por
supuesto príncipe Toru, lo escoltaremos hasta donde se encuentra nuestro Rey.-
se dio media vuelta y con una señal hizo que los soldados bajaran sus armas y
que cinco hombre nos escoltaran hasta el castillo.
El
capitán subió a su caballo, le dio uno a Toru y yo tuve que seguirles el paso
trotando hasta el castillo junto con los soldados, “las ventajas de ser hijo de
un rey”, pensé.
Llegamos
al Castillo y nunca me había percatado que era una hermosa arquitectura de
piedra, la cual poseía tres torres y en cada ventana colgaban banderas con los
colores pertenecientes al reino (turquesa, blanco y negro), no había una pared
o muralla que separara el castillo del pueblo, lo que daba a entender que todo
habitante era bienvenido al castillo del rey.
Entramos
a una gran sala donde estaba Rey Einar sentado en su trono, se le veía ansioso,
al ver a Toru se para de su asiento real y corre hacia su hijo, mientras Toru
corría en dirección a su padre. Luego de una bella escena de amor entre padre e
hijo el rey se dirigió a mí.
-Muchas
gracias señor Raksha por traer a mi hijo de vuelta a casa, el capitán ya me ha
contado todo y si usted desea una recompensa se la daré con gusto.
-Gracias
a usted Rey Einar y la verdad es que no vengo por ninguna recompensa… necesito
contarle lo que sucedió en Dark Forest.- dije cautelosamente.
-Con
gusto escucharé lo que tenga que decir, ¿Prefiere usted que sea en privado?- me
miró un poco perceptivo.
-Si,
por favor.- dije mientras miraba de reojo a Toru.
Al
contarle todo lo sucedido en Dark Forest al Rey Einar, quiso tomar cartas en el asunto, llamó al
capitán del ejército del reino para organizar tropas que se encargarían de
atrapar a Sagan. Distribuyó una
innumerable cantidad de soldados por todo el territorio del reino. Mientras
Riok y yo regresábamos a caballo rápidamente a la manada, para advertirles
sobre Sagan y así proteger nuestro hogar y el reino. Nos despedimos del Rey
Einar y de Toru, diciéndole que pronto nos volveríamos a ver, pero primero
teníamos que atrapar a Sagan.
Cuando
entramos a Dark Forest, ya en la mitad del camino, nos pausamos en la orilla de
un lago para que el caballo descansara, mientras Riok y yo comíamos algo. Todo
estaba tranquilo, pero de un momento a otro, en tan solo un pestañeo me
encontraba rodeado por dos hombres de Sagan. En un instante me di cuenta que
eran los soldados que me preguntaron por Toru
y los mandé directo a mi manada.
-¡Hey!
Chicos, ¿Cómo han estado?- dije nerviosamente, mientras ellos sacaban sus
espadas.
-
No tan bien como tú al parecer, nos encontramos con unos…
-Lobos.-
siguió su compañero.
-¿No
creo que nos mandaste a ellos a propósito?... ¿O sí?- dijo el primero mientras
los dos se acercaban amenazantes.
-Por
supuesto que no… seguros que se fueron por donde les indiqué, tal vez se
equivocaron con los puntos cardinales y los astros y…
-No
te pases de listo chico salvaje, me las pagarás.- dijo poniéndome la espada en el
cuello.
-¡AHORA!-
grité.
Y
desde todos lados salieron soldados del Rey vestidos con camuflaje, que
funcionó para que pasaran desapercibidos. Rodearon y capturaron a los soldados
que segundos antes me tenían sus espadas en mi garganta. Los interrogaron y nos
dijeron donde se encontraba su jefe Sagan, aunque esperé que se hicieran más
difíciles, pero con un solo susto soltaron toda la información. Sabía gracias a
las indicaciones y prevención de Riok que esos soldados seguían rondando perdidos
en el bosque.
Sagan
se encontraba en la Torre Negra, la cual estaba ubicada fuera del territorio de
lobos huargos en Dark Forest. Tal como su nombre lo dice es de negro color,
sobresale de entre los árboles más altos y aunque no se crea que tenga una gran
seguridad por su estructura, hay soldados ocultos en todas partes. Junto con
los soldados del Rey Einar nos dirigimos a la Torre Negra, pero primero le
ordené a Riok que le diera el mensaje a la manada.